Leer nos cambia el cerebro... más de lo que creemos - Hagale Pues
Header Hágale Pues
Retroceder   Hagale Pues » Foros de conversación » Educativo » Ciencia
Portal Foro Temas de Hoy Registrarse Buscar




Leer nos cambia el cerebro... más de lo que creemos



Respuesta
Herramientas
Antiguo 26/12/11, 19:53:41   #1
Usuario Echado pa`lante
 
Avatar de JeanHdez
 
Fecha de Ingreso: nov 2011
Ubicación: Medellín
Edad: 21
Mensajes: 1.008
Temas: 179
Has agradecido: 697
Has sido agradecido 622 veces en 304 mensajes
Poder de Credibilidad: 526
JeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la famaJeanHdez tiene una reputación que sobrepasa la fama
Reputación: 25514
Enviar un mensaje por Skype™ a JeanHdez
Icon4 Leer nos cambia el cerebro... más de lo que creemos

Corre por ahí el bulo de que leer no es para tanto. Que ya existe la televisión, que vivimos en un mundo audiovisual, y que por tanto la lectura es una actividad como cualquier otra, casi un hobbie, algo marginal que irá retrocediendo con el tiempo. Pero no es así.

La lectura de libros o de textos que requieran concentración y tiempo nos permite llegar a lugares a los que otras tecnologías tienen vedado el paso. No sólo se profundiza en asuntos complejos sino incluso en emociones complejas.

Una buena prueba de ello es cómo piensa un lector respecto a un analfabeto. Los cerebros lectores entienden de otra manera el lenguaje, procesan de manera diferente las señales visuales; incluso razonan y forman los recuerdos de otra manera, tal y como señala la psicóloga mexicana Feggy Ostrosky-Solís.

Los cerebros de los lectores incluso difieren entre sí según qué lecturas tengan por bagaje. Y no sólo estoy hablando de leer Dostoievsky o Pablo Coelho, sino que influye incluso el idioma en el que leemos.

Los lectores de inglés, por ejemplo, elaboran más las áreas del cerebro asociadas con descifrar las formas visuales que los lectores en lengua italiana. Según se cree, la diferencia radica en el hecho de que las palabras inglesas presentan con más frecuencia una forma que no hace evidente la pronunciación. ¿No habéis visto en las películas que a menudo las personas deben deletrear su nombre para que la otra persona sepa cómo se escribe? Por el contrario, las palabras italianas, así como las españolas, suelen escribirse exactamente como se pronuncian.


Por esa razón, también, los vocabularios de las culturas que aprendían a leer incrementaban sus recursos lingüísticos. Por ejemplo, el vocabulario inglés, limitado a unos pocos miles de palabras, se amplió hasta más de un millón con la proliferación de los libros.

Pero ¿qué pasa exactamente, en tiempo real, en el cerebro de una persona que lee y entiende lo que lee, a diferencia de una persona que simplemente mira las imágenes en una pantalla o escucha las palabras de un cuentista?

En 2009, la revista Psychological Science publicó un estudio al respecto, llevado a cabo en el Laboratorio de Cognición Dinámica de la Universidad de Washington, cuya principal investigadora fue Nicole Speer.
Los lectores simulan mentalmente cada nueva situación que se encuentran en una narración. Los detalles de las acciones y sensaciones registrados en el texto se integran en el conocimiento personal de las experiencias pasadas. Las regiones del cerebro que se activan a menudo son similares a las que se activan cuando la gente realiza, imagina u observa actividades similares en el mundo real.
Y todo esto es así porque leer es una actividad muy poco natural. Imaginaos: ¿acaso nuestros antepasados podían concebir permanecer sentados durante mucho tiempo, sin moverse, con la vista fija en un punto estático en la que no está pasando nada? Es decir: mirando pulpa de árbol prensada manchada con lo que parecen insectos aplastados. Más que un ser humano eso parecería una estatua. Un observador analfabeto no entendería qué mira tanto esa criatura porque todo pasa en su cabeza. De algún modo, el humano lector es casi una nueva especie.

El estado natural del cerebro humano, así como el de la mayoría de los primates, tiende a la distracción. Basta con que aparezca cualquier estímulo interesante, y nuestro cerebro sentirás interés por él, olvidándose de lo que estaba haciendo. Sin embargo, leer un libro requiere de una capacidad de concentración intensa durante un largo periodo de tiempo.

Esta tendencia a distraernos con nuevos estímulos, según la psicología evolutiva, tiene mucho sentido. Nuestros ancestros debían tener cerebros hambrientos de novedades y dispuestos a captar cualquier irregularidad: los objetos estacionarios o invariables forman parte del paisaje y mayormente no se perciben. Los ancestros que no tenían esta capacidad, seguramente tenían mayor probabilidad de morir (por ejemplo, un depredador que acecha) o menor probabilidad de fijarse en una oportunidad (por ejemplo, una fuente cercana de alimentos, lo cual también se traducía en una muerte prematura). Y un ancestro muerto es un ancestro que no se reproduce y que no deja en herencia a su prole sus genes, es decir, rasgos como un cerebro que no tiende a la distracción.


Todos los que en el pasado tenían cerebros predispuestos para la concentración y la linealidad, por tanto, se extinguieron. Nosotros somos descendientes de no lectores. Compartimos sus vetas genéticas. Tal y como señala Nicholas Carr:
Leer un libro significaba practicar un proceso antinatural de pensamiento que exigía atención sostenida, ininterrumpida, a un solo objeto estático. Exigía que los lectores se situaran en lo que el T. S. Eliot de los Cuatro cuartetos llamaba “punto de quietud en un mundo que gira”. Tuvieron que entrenar su cerebro para que hiciese caso omiso de todo cuanto sucedía a su alrededor, resistir la tentación de permitir que su enfoque pasara de una señal sensorial a otra. Tuvieron que forjar o reforzar los enlaces neuronales necesarios para contrarrestar su distracción instintiva, aplicando un mayor “control de arriba abajo” sobre su atención. “La capacidad de concentrarse en una sola tarea relativamente sin interrupciones”, escribe Vaughan Bell, psicólogo del King´s College de Londres, representa “una anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico.
Los libros son el equivalente intelectual de los antibióticos, los aditivos o el aire acondicionado. Son una tecnología capaz de diluir un poco más nuestra humanidad de serie y moldear nuestro cerebro para alcanzar finisterres que hace apenas unos siglos eran inalcanzables. Son una tecnología diferente a Internet, la telvisión o el teléfono móvil, así que vale la pena que no la perdamos.

Ni que decir tiene que mucha gente había cultivado una capacidad de atención sostenida mucho antes de que llegara el libro e incluso el alfabeto. El cazador, el artesano, el asceta, todos tenían que entrenar su cerebro para controlar y concentrar su atención. Lo notable respecto de la lectura de libros es que en esta tarea la concentración profunda se combinaba con un desciframiento del texto e interpretación de su significado que implicaban una actividad y una eficiencia de orden mental muy considerables. La lectura de una secuencia de páginas impresas era valiosa no sólo por el conocimiento que los lectores adquirían a través de las palabras del autor, sino por la forma en que esas palabras activaban vibraciones intelectuales dentro de sus propias mentes.

Así, lectores del mundo, antinaturales todos, si pensáis más profundamente es porque leéis más profundamente. Porque, en ocasiones, ser antinatural es lo más de lo más.
Vía | Superficiales de Nicholas Carr




__________________

Jean Paul H.



Si ven que me estoy muriendo de Hambre por hacer lo que amo, Déjenme...
JeanHdez esta offline   Responder Con Cita
Usuarios que han agradecido este mensaje de JeanHdez
Davids GutierrezX (26/12/11)
Antiguo 27/12/11, 11:17:45   #2
new
CEO
 
Avatar de new
 
Fecha de Ingreso: dic 2008
Ubicación: Medellín, Colombia
Edad: 27
Mensajes: 6.840
Temas: 2485
Has agradecido: 1.496
Has sido agradecido 8.958 veces en 2.221 mensajes
Poder de Credibilidad: 5346
new tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la famanew tiene una reputación que sobrepasa la fama
Reputación: 264782
Predeterminado Respuesta: Leer nos cambia el cerebro... más de lo que creemos

Yo resumiría el post en esto para los que les da pereza leer xD

Cita:
El estado natural del cerebro humano, así como el de la mayoría de los primates, tiende a la distracción. Basta con que aparezca cualquier estímulo interesante, y nuestro cerebro sentirás interés por él, olvidándose de lo que estaba haciendo. Sin embargo, leer un libro requiere de una capacidad de concentración intensa durante un largo periodo de tiempo.



new esta offline   Responder Con Cita
Respuesta

Etiquetas
cambia, cambios, cerebro, creemos, de, el, evolucion, lectura, leer, libros, lo, más, nos, psicología


Usuarios activos actualmente viendo este tema: 1 (0 miembros y 1 visitantes)
 
Herramientas
Desplegado



El uso horario es GMT -5. La hora actual es: 04:55:41
Powered by vBulletin™ Version 3.8.6
Copyright © 2014 vBulletin Solutions, Inc. All rights reserved.
Traducción por vBHispano
vBulletin Skin by CompletevB
HagalePues.Net 2008 - 2014
SEO by vBSEO ©2011, Crawlability, Inc.